2 de diciembre

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Cuidar es querer: dos vecinas cuentan cómo se adaptan en tiempos de pandemia

Olga y Ariela son adultas mayores que readaptaron sus actividades debido al Covid-19 pero que continúan cerca de sus seres queridos a través de la virtualidad.

En octubre, el mes de los adultos y adultas mayores, el municipio lleva adelante diversas actividades para reflexionar acerca de los estigmas que se han construido sobre este grupo etario y para colocar en la agenda pública la promoción y protección de derechos de dicho colectivo.

Las personas mayores son sujetos activos y empoderados, eso lo muestran tanto Olga como Ariela, dos vecinas que afrontan estos tiempos de pandemia con energía y con cuidados. Ambas participan en actividades en distintos espacios que ofrece la Municipalidad desde hace años.

Olga Mansilla tiene 72 años y desde el 2011 participa en las actividades del Centro de Actividades Integrales para Adultos Mayores del Polideportivo Cristalería. Vive en barrio Rucci y desde hace años participa de las colonias en verano pero también, durante el transcurso del año, asiste a actividades como el taller de la memoria, manualidades, baile, gimnasia y literatura.

"De chica vivía en un pueblo, Luis Palacios, después vine a Rosario, me casé con mi marido Luis, que es panadero, que también va al Polideportivo. Tengo un hijo y tres nietos. Trabajé hasta que me jubilé porque tenía un problema de la pierna y no podía estar parada, entonces ahí empecé a ir a las actividades del Polideportivo, actividades de la parroquia y del Centro de Jubilados para ayudar, para mantenerme activa", cuenta Olga. Por supuesto, con la pandemia estas actividades presenciales fueron suspendidas y tuvo que readaptarse para continuar en contacto con sus compañeros y compañeras.

"Los primeros días fueron muy difíciles pero intenté hacer actividades, por ejemplo tejí mucho y tenemos el Whatsapp para estar conectadas. Todas las mañanas nos saludamos, tenemos un grupo hermoso, seremos más de veinte personas. Patricia, la profesora del taller de memoria nos manda actividades como sopa de letras, palabras cruzadas, para completar refranes, también otros profes nos mandan ejercicios de gimnasia, y hago acá en mi casa con el palo de escoba", dice entre risas.

Olga se cuida muy bien, usa cubreboca, mucho alcohol en gel, saluda a las vecinas desde lejos y valora lo importante de estar conectada con otras personas a través del celular. Su nieta más grande, de 15 años, es quien le explica. Incluso menciona que varias amigas no tenían Whatsapp instalado en el celular y a partir del aislamiento lo comenzaron a usar para acompañarse.

El año pasado sufrió un grave problema de salud y recordó que sus amigas del Polideportivo la ayudaron mucho. "Son como unas hermanas del corazón, el grupo que tenemos es hermoso", agrega y espera con ansias el momento en el que puedan volver a disfrutar del espacio del “Poli” con largas charlas abajo de la arboleda. "Nos tenemos que querer nosotros, si vos te querés, querés al otro, y si no te querés, no cuidás al otro. Por eso hay que quererse y cuidarse uno para querer y cuidar al otro, es la única menera. Escucho a los profesionales y dicen que hay que esperar, nos dieron todas las herramientas para cuidarnos: lavarnos las manos, barbijo, alcohol en gel, tendremos que esperar hasta que podamos volver a encontrarnos", finaliza Olga.

Por otro lado, Ariela Vigodnier tiene 69 años y participa del grupo Mentes brillantes del taller de memoria que coordina la psicoanalista Virginia Testa en la Escuela de Gerontología Municipal. Además participa en Belgrano Centro del grupo de aquagym y es muy participativa en todas las actividades de la Escuela, ya sean paseos o festejos.

"Siempre me interesó la parte cognitiva, el psicoanálisis, y por eso me anoté en el taller de la memoria. Hace tres años que participo del taller y estoy muy contenta, es muy bueno el trabajo que hace Virginia, es un grupo hermoso de compañeros. Creció tanto el taller que hay dos niveles", cuenta Ariela.

Pero sobre todo, lo que disfruta es la parte social, el encuentro con otros y otras. Antes de la pandemia festejaban los cumpleaños con bebida y comida, hacían celebraciones y paseos. El taller era de manera presencial y se encontraban una vez por semana. Actualmente se mantienen en contacto por Whatsapp, donde la profesora envía las consignas para que cada persona desarrolle en su casa, como por ejemplo crucigramas o ejercicios con letras y palabras. "Ahora nos comunicamos todos los días, nos saludamos pero también compartimos artículos e información, e incluso anécdotas en esta época tan particular", dice. Hace diez años que Ariela vende productos por internet, por ese motivo, sabe usar muy bien la red y las aplicaciones para estar cerca de otras personas.

Además, destaca el trabajo que realiza la Escuela de Gerontología, con los diversos talleres y propuestas que mantienen a lo largo de los años. "Todas las personas, desde lo administrativo hasta los profesores, son excelentes, a todo nivel está bueno, ojalá podamos volver pronto", señala Ariela.

"Lo presencial es muy importante. Es difícil porque los argentinos estamos acostumbrados a los besos y abrazos, pero ahora sabemos que tenemos que tomar distanciamiento. Además de usar barbijo, evitar lugares cerrados y mucho jabón", resalta.