30 de enero

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De colona/os a animadora/es juveniles: un recorrido que fortalece vínculos y compromiso

Adolescentes valoran la experiencia vivida y encuentran en las y los más chicos un reflejo de su propio recorrido por las colonias. Conocé la historia de siete jóvenes de Fábrica de Armas.

Con sonrisas constantes y un compromiso que se construye día a día, las y los animadores juveniles se convirtieron en una referencia indiscutida dentro de las colonias municipales. Adolescentes que alguna vez ocuparon el lugar de colonas y colonos hoy asumen un nuevo rol: acompañar a las y los más chicos, colaborar con profesoras y profesores y devolver, desde otro lugar, la experiencia que marcó su infancia.

El programa Animadores Juveniles, que se desarrolla desde 1998 a través de la Dirección General de Deporte Comunitario de la Secretaría de Deporte y Turismo de la Municipalidad de Rosario, no deja de crecer. Suma adolescentes año tras año y consolida un proceso que va mucho más allá de la actividad deportiva: promueve la pertenencia, el compromiso social y la construcción de lazos comunitarios. En la colonia del Club Fábrica de Armas (Olegario Víctor Andrade 3350) esa esencia se vive a diario.

“Vine a la colonia desde los ocho hasta los 12 años y ahora soy animador. Soy del barrio Plata y acá me siento feliz”, contó Agustín Cabrera, de 14 años. “Lo que me llevó a sumarme fue la sonrisa de los nenes y la alegría que transmiten. Me hace bien ser parte de su vida y ayudarlos a que estén contentos jugando. A veces me siento tan niño como ellos”, agregó entre risas.

Una experiencia similar comparte Aymará Miragaya, de 16 años. “Vine a la colonia desde los seis hasta los 12. Este es mi espacio. Me gusta cuidar a los más chicos y jugar con ellos. Acá somos todos amigos”, expresó. Para ella, seguir ligada a la colonia fue una decisión natural.

Berenice Colombero, también de 16, destacó el valor de sentirse parte activa del programa. “Es algo muy gratificante porque nos incluyen y nos dejan actuar con los chicos, que es lo que más me gusta. Quise sumarme para volver a vivir la colonia, pero desde otro lugar. A veces me reflejo en ellos y me acuerdo de cuando venía. Acá puedo sacar esa niña interior”, señaló.

Renata Bolaño, de 13 años, explicó que su motivación fue doble: “Me gusta estar con los chicos y divertirme, pero también me siento identificada con ellos porque fui colona desde los seis hasta los 12”.

En la misma línea, Kelya Aguilera (14) remarcó que “verlos felices me llena de alegría. Hay responsabilidad, pero también mucha felicidad compartida”.

Fátima González recordó que su vínculo con la colonia nunca se interrumpió. “Fui colona desde los seis hasta los 12 y este lugar siempre me gustó. Por eso, cuando dejé la colonia, al año siguiente me sumé como animadora. Estar con los chicos y al aire libre es maravilloso”, afirmó.

Por último, Renata Larrosa (15) resumió el espíritu del proyecto: “Me anoté porque es una forma de ayudar y seguir ligada a un lugar que me dejó recuerdos muy lindos. Me encanta estar con los chicos y poder transmitirles mi experiencia”.

Historias distintas, un mismo camino: adolescentes que crecen, se comprometen y encuentran en las colonias municipales un espacio para seguir construyendo comunidad, ahora desde el rol de animadores juveniles.