30 de noviembre

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«Es grato sentir el apoyo y el cariño de los rosarinos»

Alexander es el secretario de la Asociación de Venezolanos en Rosario, que por primera vez participa en la Fiesta de Colectividades. El joven remarcó las bondades de Rosario y su gente.

La comunidad venezolana en Rosario creció de manera considerable en los últimos años. Según los registros que manejan en la propia asociación, hace cuatro años, cuando Alexander llegó a la ciudad para instalarse definitivamente, la ciudad contaba con cerca de un millar de habitantes nacidos en Venezuela. Hoy, el número es más de cuatro veces superior: 4.500 residentes venezolanos en la ciudad.

“Desde hace un año y medio o dos, vimos el crecimiento exponencial y rápido del número de venezolanos en la ciudad. Muchos de ellos llegaron también migrando desde otros países de Sudamérica, muchos también de una migración interna de otras localidades y provincias hacia la ciudad”, explicó este joven de 30 años que es secretario de la Asociación de Venezolanos en Rosario, que en 2020 se sumó por primera vez al Encuentro y Fiesta Nacional de Colectividades.

Ha sido una ciudad que a los venezolanos, y en forma particular a mí, nos ha abierto las puertas”, destacó el muchacho oriundo de Maturín, localidad ubicada al Noreste de Venezuela y capital del Estado de Monagas, quien valoró algunas de las bondades que, según su mirada, tiene Rosario: “Una ciudad que no es ni muy grande ni muy chica, pero que tiene todo bien organizado; una ciudad bonita, limpia”.

A diferencia de muchos de sus coterráneos, Alexander ya conocía Rosario desde antes de su arribo definitivo hace cuatro años. En 2009, cuando estaba estudiando ingeniería, vino por un breve período para realizar una pasantía laboral en el marco de un programa de intercambio. Lo hizo en la empresa que, ya en 2016 y con el título bajo el brazo, le brindó su primer empleo. 

La accesibilidad que tuvieron tanto él como sus compatriotas para desarrollar emprendimientos propios en la ciudad es otro punto que puso en valor. El propio Alexander es dueño de una barbería (Monagas Shop) y de un almacén de productos típicos (Monagas Market) ubicados sobre avenida Avellaneda, en barrio Echesortu.

Además, hizo hincapié en “la cercanía de la gente rosarina, que le abre las puertas al inmigrante”, y reflexionó: “También por la misma cultura de las colectividades, por ser una ciudad que viene con una historia de inmigrantes, para nosotros los venezolanos es grato poder sentir el cariño y el apoyo de los rosarinos”.

Una asociación nueva y en crecimiento

El proceso de conformación de la asociación civil no fue sencillo. Si bien la intención existía desde hace años, recién se logró a mediados de 2019. “Desde que empezaron a llegar venezolanos a la ciudad quisimos organizarnos, pero costó mucho obtener la personería. Hace un año y medio que nos pudimos constituir como entidad y tener una estructura jurídica”, relató Alexander.

Sobre los objetivos de la asociación, el joven especificó: “Fundamentalmente poder llevar programas de migración responsable. Para nosotros era una responsabilidad siendo más de 4.000 compatriotas (ahora más de 4.500 en la ciudad de Rosario) tener una plataforma que pudiera tener incidencia positiva en los venezolanos en la ciudad de Rosario”.

“Poder organizar una comunidad migrante profesional pero que también pueda dar su aporte en valores, en cultura, como sociedad, como profesionales. Hacer mayor empatía y conexión con las instituciones públicas, con las empresas privadas”, añadió.

Por otro lado, subrayó la importancia que la organización puede tener a la hora de brindar contención a los miembros de la colectividad ante diversas situaciones. “No es fácil para nosotros los venezolanos la migración, porque no somos un país de cultura migrante, para nosotros la migración es nueva. No somos un país que ha sufrido décadas o tiempos de guerra, es totalmente nuevo para nosotros”, dijo.

En ese marco, se han propuesto ofrecer apoyo psicológico a los miembros de la comunidad que lo necesitan, siendo un espacio de acompañamiento fundamental para los venezolanos y venezolanas que viven en la ciudad.

Uno de los próximos anhelos a cumplir es que la Asociación Civil de Venezolanos en Rosario tenga su propia sede. “Queremos contar en algún momento con un espacio propio donde podamos albergar a venezolanos en encuentros culturales y deportivos. La idea y las ganas están”, manifestó.

Y si bien hoy las fuerzas y el trabajo se concentran en esta atípica edición de la Fiesta y Encuentro Nacional de Colectividades, ya se proyectan y esperan con ansias la posibilidad de participar del gran evento en el Parque Nacional a la Bandera. “Nos encantaría que el venezolano sienta que tiene ese pedacito ahí en la Fiesta de Colectividades y que podamos ver a nuestros artistas en un gran evento y que puedan ser parte del escenario mayor”, concluyó.