30 de marzo

Control

Convivencia

Un nuevo narcolímetro suma tecnología a los controles de tránsito municipales

El dispositivo, que debutó en los operativos de este fin de semana, permite obtener resultados más rápido y su uso es más económico. La prueba lleva ya tres años en la ciudad. El balance.

Este fin de semana la Municipalidad, a través de la Secretaría de Control y Convivencia, puso en funcionamiento un nuevo narcolímetro, dispositivo que permite agilizar y economizar la prueba de consumo de estupefacientes en conductores de vehículos. Además, a 3 años de la implementación de este test en Rosario a partir de una ordenanza municipal, se anunció que se prepara la licitación para adquirir un aparato más.

La secretaria Carolina Labayru informó que el nuevo narcolímetro que debutó en los controles de este fin de semana es un DDS2 Allere, adquirido a Inglaterra, que es utilizado en todo el mundo no solo en lo referente al tránsito y cuyo uso facilita la realización del test. "Tal como lo ha expuesto el intendente Pablo Javkin, el control es una de las prioridades de esta gestión municipal y en este sentido trabajamos desde la Secretaría dándole mayores recursos tecnológicos a nuestros agentes a la hora de ejercer el cumplimiento de las normas en el tránsito", indicó y remarcó: "Los controles de narcolemia ahora disponen de este nuevo aparato que otorga agilidad y precisión y por ende una mejoría en la promoción de condiciones seguras de circulación urbana; y además, se prepara actualmente la licitación para la compra de una unidad más", que en este caso será destinado a fortalecer el control en el sistema de transporte público.

Por su parte, el director general de Tránsito, Gustavo Adda, brindó detalles sobre la adquisición reciente. "Este nuevo narcolímetro debutó este fin de semana con dos test positivos de cannabis y cocaína, permitiendo quitar de circulación ambos vehículos cuyos conductores representaban un verdadero peligro para el tránsito", señaló. Según precisó, el aparato reduce el tiempo de duración de la prueba: "Los test que venimos haciendo llegan a tardar unos 20 minutos y los que se concretan con el nuevo aparato rondan 5 minutos", observó.

Otro aspecto a favor es el costo. Mientras el actual narcotest cuesta 56 dólares, el recientemente incorporado conlleva un gasto de 18 dólares, de acuerdo a lo expuesto por el funcionario. Además, es más pequeño y por lo tanto más cómodo para el uso de los inspectores.

Adda advirtió que el mecanismo es similar al otro, es decir, consiste en un hisopado de saliva con material descartable sobre la persona al volante. Dicha muestra se inserta en un medidor que determina si la persona está bajo los efectos de alguna sustancia en ese momento. La medición no determina si el conductor consumió en días previos ni registra drogas que son suministradas regularmente bajo tratamiento médico y que bajo su supervisión se establece su compatibilidad con la conducción vehicular.

El medidor se encuentra previamente configurado y el mismo ya posee los niveles de corte correspondientes así que sólo determina el positivo o el negativo con respecto a las sustancias.

La medición se utiliza sobre 6 familias de sustancias cuyos efectos alteran las facultades de manejo: cannabis, cocaína, opiáceos, anfetaminas, metanfetamina y benzodiacepinas.

El test está a cargo de inspectores de tránsito y personal médico especializado. Se lleva a cabo de forma preventiva y siempre que lo disponga el profesional ante determinados síntomas, o bien lo requiera cualquier autoridad competente en materia vial y judicial.

Tres años

En enero de 2017, la Municipalidad de Rosario puso en marcha los controles de consumo de estupefacientes a conductores. De esta forma, la Secretaría de Control y Convivencia, por entonces dirigida por el secretario Gustavo Zignago, daba cumplimiento a la ordenanza 9195/14 creada por el ex edil Jorge Boasso.

Desde entonces, se detectaron 75 conductores con restos de estupefacientes en sus organismos si se suman los dos casos positivos de este fin de semana. Según apuntó el director de Tránsito, en la mayoría de los casos, los infractores habían consumido cocaína y en segundo lugar, marihuana. La tercera variante es la de cocaína y marihuana juntas. "Tenemos ante nosotros un consumo no atado directamente a la nocturnidad que por supuesto es preocupante. Así como atendemos la problemática del alcohol al volante, nos hemos propuesto advertir esta conducta que pone en peligro la vida del propio infractor y la del resto de las personas que hacemos el tránsito", concluyó.

Los operativos del fin de semana

Durante los operativos preventivos y de control vehicular nocturnos de este fin de semana en diversos lugares de la ciudad, llevados adelante con personal de la Unidad Regional II de la Policía de Santa Fe, fueron detectados conductores con alcoholemia y narcolemia positivas.

La secretaria Carolina Labayru explicó que entre el jueves a la noche y el domingo a la madrugada se efectuaron fiscalizaciones en el tránsito y uso de espacios públicos durante la noche, en zonas muy frecuentadas con fines recreativos. Un total de 41 autos y motos fueron remitidas al corralón ante distintas faltas cometidas por sus titulares o conductores.

De esas unidades retiradas de circulación, 25 son casos en los que los conductores arrojaron resultados positivos en los test de consumo de alcohol. El nivel más alto que fue medido es de 2.11 gramos. En tanto, se registraron dos casos de narcolemia: uno por consumo de cannabis y el otro de cocaína.

El resto de las remisiones al depósito municipal fueron situaciones en que las personas al volante no pudieron acreditar los documentos y elementos de seguridad vial obligatorios.

"Otro fin de semana con presencia municipal en las calles –señaló Labayru–; seguimos redoblando esfuerzos y recursos para garantizar el respeto de las normas a través de un control sostenido y atento, advirtiendo las conductas irresponsables y peligrosas en la conducción. No vamos a tolerarlas bajo ningún punto de vista", remarcó la funcionaria.

Con todo, se totalizaron 346 remisiones al corralón municipal durante la semana en diferentes intervenciones que la Secretaría de Control y Convivencia desarrolla en toda la ciudad.