9 de diciembre

Cultura

La Segunda Quincena del Arte de Rosario se escribe con Q de queer

Para su segunda edición, el destacado evento cultural que busca llevar el arte al espacio público toma lo queer como eje conceptual y articula con espacios militantes e instituciones afines

Del 14 al 25 de octubre, tendrá lugar la Segunda Quincena del Arte Rosario, que en su edición 2019 se escribe con Q de queer. El evento cultural (otrora Semana del Arte) que busca trasladar el arte desde las galerías y museos al espacio público, y así interactuar con más rosarinos y rosarinas, tomará este eje temático, no sólo como un concepto pensado a partir de las disidencias sexuales o de género, sino como problemática presente en las discusiones culturales de la actualidad.

Además de posibilitar espacios de intercambio entre artistas, gestores culturales, productores, vecinos y vecinas, año a año la Quincena del Arte da lugar a intervenciones en plazas, bares, comercios, vidrieras, museos, shoppings, reparticiones oficiales y privadas, transporte urbano de pasajeros, escuelas y rincones que reformulan el concepto de arte y transforman la ciudad en escenario de encuentro.

“En general cuando estamos en plena Quincena empieza a aparecer la siguiente. Es una suerte de magia que ocurre. El año pasado estábamos hablando con el equipo y pensando en la Quincena y en su nombre, y no sé por qué dije ‘qué bueno que ahora tenemos Quincena que se escribe con q de queer’. La verdad me pareció que era un muy buen momento para visibilizar esta problemática desde el arte, desde lo que hacemos nosotros de salir con el arte a la ciudad”, recupera el curador (qurador, esta vez) Roberto Echen, sobre la génesis conceptual.

Según narra, una vez elegido el tema, inmediatamente convocó a Mauro Guzmán y Nancy Rojas para completar el plantel curatorial. “Las prácticas y producciones artísticas de Mauro siempre han tenido que ver con lo queer, y Nancy siempre ha trabajado con Mauro desde un lugar más teórico. Hicimos un muy lindo equipo curatorial y empezaron a aparecer los lineamientos de esta Quincena del Arte”, explica.

Esos lineamientos tienen que ver con un entendimiento ampliado y complejo de lo queer, “tratando de abordarlo en toda su intensidad pero a la vez en toda su diseminación”. Por un lado, retomando su asociación con las disidencias sexuales y de género, quienes supieron reapropiarse como identidad política del término que nació como injuria homofóbica. Por otro, como “lo anómalo (lo raro) en tanto producción que se ubica en un campo, un ámbito y una red discursiva que se suponen abarcados y contenidos por ese término”, según menciona el texto curatorial.

En relación a esto último, el qurador entiende: “Lo queer, aunque no con ese nombre, pero lo raro, lo anómalo, siempre ha atravesado a las producciones artísticas. Y siempre ha sufrido la discriminación por parte de lo mainstream. Lo establecido en el arte siempre ha negado producciones que después fueron incorporadas como grandes producciones, pero que en su momento eran excluidas por raras, porque no coincidían con lo establecido en el momento”.

Para plasmar esta relación casi de pertenencia entre el campo del arte y lo anómalo, a Echen le sobran ejemplos de aquí y de allá: “Van Gogh nunca fue aceptado en vida porque su pintura era demasiado rara. Nosotros tenemos un ejemplo rosarino muy emblemático que es (Augusto) Schiavoni. Es un tipo que parecía inaceptable, porque lo que hacía era muy raro y nadie sabía dónde ponerlo. Por todo esto me pareció que lo queer era un concepto muy interesante para trabajar esta diseminación en el propio campo del arte”, narra.

Para esta edición, se realizó una convocatoria nacional abierta para intervenciones en el espacio público. El jurado, compuesto por Carla Magalí Barbero, Jorge Raúl Flores, Roberto Echen, Mauro Guzmán y Nancy Rojas, seleccionó cinco intervenciones a la que se suma una intervención invitada. De las ganadoras, tres son de artistas de Rosario, una de CABA (Torta de datos, de Belén Romero Gunset) y otra de Corrientes (LeoTours, de Leo Almada).

Una de las locales se presenta como uno de las destacadas de la Quincena. El lunes 21 a las 19.30 en el Café Vinilo del Centro de Expresiones Contemporáneas, tendrá lugar la intervención Paisaje Humano, llevada adelante por el colectivo rosarino Fuga (formado por David Santarelli, María Luján González, Marco Zampieron y Juan Pablo García). Allí se proyectará El Sartorio, la primera película porno realizada en Rosario en 1907. “Es increíble. Es una locura total. Se llama Sátiro. Es una cosa completamente antropológica”, valoró Echen.

La apertura, que tuvo lugar el lunes 14 en el cine El Cairo, también fue eminentemente local. Se trató de la proyección de Plastic Attack, el film más reciente de Enzo Monzón, un artista rosarino que vive y produce en Barcelona pero viene dos veces por año a filmar en su ciudad natal. El estreno a sala llena estuvo acompañado por una performance con personajes montados. “Trata la problemática del reciclaje, la ecología y el calentamiento global, pero vistos desde una mirada comedia queer que es fantástica”, contó el curador sobre la película.

La programación de la Quincena del Arte Rosario incluye la tradicional subasta La Fugaz, la Noche de Museos Abiertos, Noche de Galerías Abiertas, y una jornada especial con el Bingo drag: El casamiento de La Tati y La Lucero en el CEC, entre otras actividades. La agenda completa puede consultarse en rosario.gob.ar

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Una intervención (sero)positiva

Otra intervención destacada, “emblema de la Quincena del Arte”, es la que se llevará adelante durante la semana con pegatinas de una fotografía de Alejandro Kuropatwa acompañadas de consignas desarrolladas por el espacio de activismo Mesa Positiva de Rosario, con el objetivo de visibilizar la emergencia sanitaria que afecta a las personas que viven con VIH.

La imagen utilizada (morn/noon) es parte de la serie Cóctel del destacado artista Alejandro Kuropatwa, que retrató su convivencia con la medicación diaria para el tratamiento del VIH. En un acto muy en concordancia con el espíritu de la Quincena, la fotografía fue cedida por el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. “También hablamos con la hermana de Alejandro, Lili Kuropatwa, que nos cedió los derechos para poder exponerla en la calle y estaba encantada con esta reivindicación merecida a su hermano, que fue un gran artista”, completó Echen.

La pegatina estará acompañada por dos frases (“No queremos pastillas, queremos la cura” y “Vivir con VIH es una situación política”) acuñadas por la Mesa Positiva de Rosario, un colectivo de militancia surgido ante la emergencia sanitaria que afecta a las personas con VIH y que ya venía utilizando la estrategia de estampar estas consignas en el espacio público como estrategia de visibilidad.

“Desde ese lugar es que Mauro (Guzmán) nos ha convocado para articular en esto de utilizar el arte como herramienta política, pero que no sea desde el atril o las paredes del museo sino desde la ocupación del espacio público y la recuperación de los discursos insurrectos que por ahí escapan a ciertos formatos y quizás son los que más traccionan, desde el artivismo, cambio o transformaciones en representaciones sociales o lo que tiene que ver puntualmente con VIH en el desmontaje de los estigmas. Recuperar o tratar de inscribir en la escena del arte contemporáneo y local algo de lo que sucede por fuera de las galerías y formatos clásicos”, explica Federico Abib, activista de la Mesa Positiva.

Las pegatinas ocuparán distintos espacios de alta visibilidad en la ciudad: fachadas de facultades públicas, de efectores de salud, esquinas de mucha circulación. Si bien las frases ya podían verse en algunas paredes, como resultado de acciones anteriores de la Mesa, su cercanía a la imagen de Kuropatwa suma sentidos.

“Creo que la fotografía de Kuropatwa le da un impacto visual, estético que produce una interpelación afectiva mucho más profunda que la mera frase o la mera consigna. Como instalación en el espacio público, la imagen genera un cierre de sentido afectivo que genera otro anclaje para quienes en lo cotidiano no están acostumbrados a los debates que nos damos en el activismo LGBTI en la ciudad”, evalúa Federico.

La intervención en el espacio público recupera una tradición histórica de la militancia de las personas con VIH, y es en la unión de dos puntas de esa línea temporal que la pegatina encuentra su potencial político y artístico. “La historia del activismo del VIH tiene todo que ver con lo visual y con el arte y con el espacio público porque históricamente las estrategias políticas de visibilidad o de interpelación respecto del VIH/Sida han venido siempre de una conjugación entre lo artístico, lo performático, las artes y hacerle juego al discurso político tanto del activismo como de las instituciones”, amplía Abib.

“Me parece sumamente significativo o potente poder conectar desde una consigna de un espacio como Mesa Positiva, que es un espacio efecto de la crisis actual, con aquellas imágenes o representaciones o artistas que en crisis anteriores, dentro de lo que es la historia de la crisis de la pandemia, han hecho sus estrategias para transmitir un mensaje que interpele o movilice hacia una empatía en relación a la crisis del VIH. Y esa es un poco la intención, conectar un discurso con otro, el de las representaciones sociales que se vehiculizan a través de lo visual en el arte con lo que producen las representaciones políticas que derivan de las consignas de los movimientos”, cierra el activista.

La Mesa Positiva también formará parte de la actividad Auditorio: parlamento abierto, que tendrá lugar en el CEC el jueves 24 de 16 a 20. Allí, activistas leerán manifiestos actuales y de otros momentos históricos en relación a la problemática de VIH.

Además, la Mesa Positiva invita todos los martes a las 19 en La Casa de Las Locas (27 de Febrero 1090) al espacio Aquelarre, un grupo de experiencias para personas que viven con VIH. Y los miércoles de 12 a 14 en Vox Asociación Civil (Entre Ríos 1791) atiende el área de acceso a la justicia, a la que se puede acudir en casos de faltantes de medicación o discriminación.