24 de enero

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Jóvenes del Distrito Oeste animaron un singular torneo de fútbol-calle en la plaza El Acuerdo

La propuesta priorizó la convivencia y la participación y convocó a 150 chicas y chicos que asisten a los centros de Convivencia Barrial 23 de Febrero y Rouillón.

Alrededor de 150 chicas y chicos de entre 13 y 25 años de los barrios 23 de Febrero y Toba, que habitualmente asisten a los centros de Convivencia Barrial 23 de Febrero y Rouillón, participaron el lunes 11 de agosto de un particular torneo mixto de fútbol-calle en la plaza El Acuerdo, de Maradona y Espinillo, donde las reglas de juego estuvieron establecidas con el fin de fomentar la convivencia.

El torneo, que fue disputado por ocho equipos, giró en base a consignas inusuales en el fútbol a secas: por caso, si a algún jugador se le escapaba un insulto, el árbitro automáticamente cobraba penal en beneficio del equipo contrario.

Esta manera diferente de encarar la competencia posibilitó que todos los presentes disfrutaran de una tarde a puro deporte, cuyo eje estuvo puesto en compartir y cohabitar el espacio con otros.

Los protagonistas de esta jornada tan especial asisten a distintas actividades que se ofrecen en los centros de Convivencia Barrial 23 de Febrero (Maradona y Espinillo) y Rouillón (Rouillón al 4400) a través de la Dirección de Juventudes, entre ellos de herrería y talleres de circo y arte urbano.

Los equipos que participaron del encuentro fueron La Comadreja, Los Paragüi, Los Unidos, Los Perez-osos, El Club del 8, El Galpón, Los torta asada y Mate Cocido. Estos nombres fueron elegidos por los integrantes de cada conjunto. 

El fútbol-calle y sus fundamentos

Algunos equipos se inscribieron los días previos, en tanto que otros lo concretaron al llegar al lugar, pero todos, aún los jóvenes que se acercaron sin integrar alguno, pudieron participar de la jornada de convivencia y participación. Cada grupo estaba formado por siete jugadores, donde todos jugaron.

“A través de esta actividad se fomenta entre los participantes el trabajo cooperativo en equipo, la puesta en práctica de reglas de convivencia y la recuperación de valores, entre ellos el juego limpio, la solidaridad, la convivencia y el compañerismo”, afirma la educadora del CCB 23 de Febrero Julia Ceruti, a la par que destaca que “durante la serie de encuentros se cobró solamente una infracción entre jugadores”.

Esta modalidad de fútbol-calle tiene una metodología de intervención en problemáticas sociales que utiliza a ese deporte con el fin de generar procesos de convivencia y desarrollo social en la comunidad barrial, donde lo más importante es jugar con el otro y no contra el otro. A través del juego se busca la integración de géneros, promoviendo la recuperación y utilización de espacios públicos abandonados o subutilizados, para que los jóvenes se reúnan y exploren su talento y su potencial. Con los espacios públicos nuevamente utilizados, las calles se convierten en entornos más favorables y pacíficos.

El proyecto aspira a mejorar la calidad de vida de estos jóvenes mediante una actividad recreativa que les permita desarrollar sus identidades, sus sentidos de la afiliación social y sus capacidades para la coexistencia pacífica y la resolución de conflictos.

El fútbol-calle o fútbol social es la denominación que aglutina gran cantidad de versiones informales de la práctica del fútbol. Estas prácticas incorporan de manera sui géneris algunas reglas del deporte, al tiempo que modifican o crean otras totalmente diferentes. Dentro de las variantes, las más concretas incluyen la utilización de campos reducidos y sin marcas, penales derivados no necesariamente de infracciones físicas, límite de toques por jugador y tiempo reglamentario de cada partido. En los últimos años adquirió relevancia a partir de la saga de videojuegos FIFA Street para PlayStation, Xbox y Nintendo. 

CCB 23 de Febrero

El Centro de Convivencia Barrial 23 de Febrero es un espacio de referencia para los jóvenes que viven en sus inmediaciones y tienen la oportunidad de participar de las propuestas laborales, culturales y educativas que allí se ofrecen. La institución comunitaria también está habilitada para el abordaje de la problemática juvenil y, a su vez, oficia de puente con otras entidades sociales del orden municipal y provincial. 

En este marco y de manera gratuita, ofrece talleres, cursos de capacitación en oficios y diversidad de espacios recreativos como herrería, circo, consultoría escolar, espacio joven de orientación, fotografía, carpintería, ritmos, fútbol calle y teatro.

Centros de Convivencia Barrial

Ubicados estratégicamente en los barrios de mayor vulnerabilidad posibilitan la inclusión de grupos familiares, propiciando el pleno ejercicio de sus derechos ciudadanos. Se prioriza el trabajo con niños y niñas (primera y segunda infancia), jóvenes, adultas y adultos mayores.

Entre las acciones que se promueven se cuentan la incorporación y permanencia en el sistema educativo formal de niños, niñas y jóvenes, la inclusión sociolaboral para jóvenes, la incorporación de adultos mayores en actividades socio-educativas e inclusión en espacios deportivos-recreativos, el fortalecimiento de lazos familiares y comunitarios, la asistencia social a grupos familiares en situación de extrema vulnerabilidad y la promoción del desarrollo de organizaciones sociales, integrándolas a la red de protección social barrial (comedores, copas de leche, centros comunitarios).