11 de agosto

Cultura

Orquesta de Cámara Municipal de Rosario: Tres décadas a pura música

En ocasión de celebrar su 30° aniversario, Rodolfo Marchesini, violinista que estuvo desde los comienzos de la agrupación, comparte momentos fundamentales de su historia.

La Orquesta de Cámara Municipal de Rosario, dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación, cumple 30 años de trayectoria. Pasado, presente y futuro de una agrupación que denota excelencia y compromiso en cada nota que toca.

Creada en 1987 y oficializada en 1990, la Orquesta de Cámara Municipal vio la luz hace ya tres décadas de la mano de un grupo de destacados músicos de la ciudad.

Su repertorio se basa en obras originales para orquesta de cuerdas, además de abordar géneros como el oratorio, la ópera de cámara y distintas manifestaciones de la música popular argentina. Entre los directores argentinos y extranjeros que participaron de su programación se destacan Bernd Georg Metke, Pedro Ignacio Calderón y Gerardo Gandini.

Actualmente, la Orquesta de Cámara Municipal de Rosario está compuesta 19 músicos: violines primeros: Rodolfo Marchesini, Manlio Paris, Cristina Fernández, Demis Druetta, Walter Martínez, Albertina Conde. Violines segundos: Lara Turrisi, Virginia Llansa, Jorge García, Hernán Rodríguez, Agustina Capovilla. Violas: Paula Wehimuller, Verónica Saracho, Cristián Cortés. Violoncello: María Jesús Olondriz, Gabriela Fernández, Claudia Di Giannantonio. Contrabajos: Martín Marino, Rubén Molino. Además, como archivista y copista está Andrés Ricci y, como utilero, Roberto Soloa. La coordinación se encuentra en manos de Verónica Saracho.

“Yo soy el violín primero concertino que, entre otras cosas, tiene la función de tomar algunas decisiones musicales y compartir ideas o tomar ciertas decisiones con el director. Y cada vez que aparece un solo, hay que tocarlo”, cuenta Rodolfo Marchesini, violinista que forma parte de la orquesta desde un tiempo apenas posterior a su formación. Sobre esa época, el músico comenta: “Nos juntábamos a ensayar y pensar algún proyecto. Después hacíamos conciertos. En 1990, el intendente de la ciudad Héctor Cavallero y su gabinete comenzaron a apoyar la Orquesta y surgió la idea de que sus integrantes formen parte de la planta municipal. A partir de ahí se oficializó su creación”.

La Orquesta de Cámara diseña su programación en el marco de la Dirección General de Gestión Territorial priorizando la opinión de los músicos que la integran y con la participación de directores invitados, dependiendo de la dinámica del proyecto. No sólo se interpretan piezas de música clásica sino un repertorio popular adaptado a cada situación. Conformada por violines primeros, violines segundos, violas, violoncellos y contrabajos, la agrupación puede pasar de interpretar un concierto para violoncello de Haydn a una pieza como Las Golondrinas, de Eduardo Falú y Jaime Dávalos. “De acuerdo al contexto, se invita a una personalidad que sea acorde para ese proyecto en particular. La mecánica de trabajo es en conjunto, de manera horizontal. Todo el mundo tiene su opinión; es mucho más productivo trabajar de esa manera”, asegura el violinista.

Música clásica y posmodernidad
El formato de orquesta de cámara propicia infinidad de material para abordar dentro de la música clásica, pero hay que convivir con los tiempos que corren e intentar atraer al público joven. Marchesini es consciente de ello: “La audiencia en la música clásica es más pequeña en comparación con la música popular, pero desde hace muchos años se vienen realizando `fusiones´, espectáculos concebidos para orquestas de cámara y solistas cantantes. Hay gente maravillosa que hace eso con nosotros y resultan espectáculos muy lindos que generan una gran concurrencia de público. Va generando entusiasmo y nunca falta gente que esté interesada”, sostiene.

La vinculación entre el mundo clásico y lo sinfónico con otros géneros y la cultura popular, nacional e internacional, sorprendentemente se afianzó a lo largo del tiempo. En la temporada 7 (capítulo 24) de The Simpsons, la Orquesta Sinfónica de Londres se presenta en los camarines de un festival de música, sin saber quién los había llamado. Hasta que el grupo de hip hop Cypress Hill se hace cargo de la situación y su líder pregunta ¿Saben la del loco de la mente?, refiriéndose a Insane in The Brain, clásico de la banda. Uno de los integrantes de la sinfónica, responde: “Uh, generalmente tocamos clásico. Pero a ver qué pasa”. Desde ese recuerdo en un dibujo animado mundialmente famoso, al disco 11 Episodios Sinfónicos de Gustavo Cerati, grabado en 2001 junto a una sinfónica dirigida por Alejandro Terán, pasando por Tocatta, la adaptación instrumental de 7 minutos que los gigantes del rock progresivo Emerson, Lake & Palmer hicieron del cuarto movimiento del Concierto para piano y orquesta 1, Op 28 del compositor argentino Alberto Ginastera (incluso en su momento viajaron hasta Suiza para pedirle su autorización) o el álbum S&M (1999) de Metallica con la Sinfónica de San Francisco dirigida por el fallecido Michael Kamen, hay infinidad de ejemplos. Incluso, recientemente Duki, el astro del trap argentino y favorito de miles de chicas y chicos, realizó una versión de su hit Goteo, acompañada por una pequeña orquesta de cuerdas.

Por todo ello cabe preguntarle a Marchesini si piensan incorporar expresiones culturales más modernas como el trap o el hip hop que, más allá de los prejuicios, forman parte innegable de corrientes ligadas a los más jóvenes. “Sí, por suerte se va integrando todo. Es una experiencia maravillosa ver cómo se crece haciendo cosas diferentes para las que uno fue entrenado. Aparece mucha gente entusiasmada en el camino”, explica el violinista al respecto.

Función social
La Orquesta de Cámara Municipal de Rosario mantiene una postura de apertura hacia todas aquellas posibilidades que impliquen compartir expresiones musicales en instituciones y todos los sitios en donde se la requiera. “Así es como hemos logrado abrir el espectro. No es algo secreto, simplemente es trabajar pensando que la orquesta somos todos y todas. Anualmente convocamos a jóvenes talentos solistas de la ciudad que son los futuros embajadores musicales de Rosario. Eso también les da una perspectiva, a ellos mismos y a los padres, de que se puede seguir adelante con una carrera en la música. También vamos con la orquesta a los distintos distritos municipales: es meter la música en los barrios. Además, es muy interesante el trabajo de las diferentes orquestas barriales; vienen niñas y niños, ven qué pueden hacer a futuro, reciben influencia. Los distritos tienen su propio teatro y ello permite que aquellas chicas y chicos que están comenzando con un instrumento, quizás se entusiasmen y continúen en el mundo de la música cuando sean grandes”, destaca el músico.

En épocas de no pandemia, el organismo suele ensayar tres veces por semana y luego tiene un concierto. Generalmente son cuatro shows mensuales y unos treinta al año. El violinista primero de la formación añade: “A veces dentro de ese trabajo también hay conciertos didácticos: chicas y chicos de todas las escuelas acompañan lo que hacemos con mucha alegría. Sin querer uno, de golpe, termina atrayendo público a lo clásico. Porque siempre alguna chica o chico termina volviendo a algún show para escuchar”.

La Orquesta de Cámara Municipal en el mundo
Durante su historia, la agrupación local ha realizado shows en distintos puntos de la ciudad, el país e incluso otros lugares del mundo. Todas ellas, experiencias que nutren tanto en lo profesional como en lo humano. Rodolfo Marchesini recuerda: “En 1996 realizamos una gira por Alemania. Invitamos a un director alemán que se entusiasmó mucho con hacer un intercambio con una orquesta de Augsburgo, en el sur del país. Él gestionó para que podamos realizar el tour con ellos y la Municipalidad de Rosario colaboró con los pasajes. Fue una experiencia maravillosa, porque trabajamos con la orquesta alemana y también nos presentamos nosotros solos. Resultó algo totalmente enriquecedor, porque le dio sólidas bases de experiencia al organismo. Hacer giras y viajar fortalece la relación entre los compañeros, porque te ves, con la o el de al lado, de otra manera. Todos los días compartís desayunos, almuerzos, cenas; estrechás lazos. Y eso, a la hora de tocar, se nota: lo notás vos y lo nota el público”, confiesa.

Otra gira importante se realizó en 1998. En aquella oportunidad, la Orquesta de Cámara Municipal hizo escala en Haifa (Israel), una ciudad costera que está hermanada con Rosario, y también arribó a otras urbes de aquel país. “Se armó un tour que incluyó a Haifa, Tel Aviv, Jerusalén, Ariel y Ascalón. Realizamos conciertos y nos nutrimos mucho de toda la cultura de allí”, cuenta el músico.

Reivindicación de lo local

Rosario ha sido y es exponente de grandes músicas y músicos a lo largo de la historia. El violinista primero de la Orquesta de Cámara Municipal analiza este fenómeno: “Hay buenos músicos en todas partes del mundo. Lo que sí tenemos para hacer es revigorizar y revalidar nuestra propia música: hay mucha cantidad, calidad, y podemos mostrarla en todos lados. Mientras llevemos eso, sin tener una mirada tan europeizante, nos va a ir muy bien. Tenemos que hacer muy bien lo nuestro y si interpretamos algo europeo, también. Aquí hay autores que hacen cosas realmente maravillosas”.

Orquesta, redes, pandemia y futuro
A través de YouTube las y los usuarios pueden disfrutar de videos de la Orquesta de Cámara Municipal; también existe una Fan page de Facebook y un perfil de Instagram que dan cuenta de las actividades de la agrupación que, debido a las circunstancias por la pandemia originada por el Covid-19, aguarda con ansias el momento de volver a afinar los instrumentos y salir a tocar en vivo. “La pandemia complicó mucho el panorama, pero esperemos que a futuro la situación mejore”, dice Marchesini, ilusionado.

Pese a las complicaciones, el músico anticipó una nueva actividad del organismo, que será en formato virtual. “Estamos abocados a un proyecto con la Orquesta de Cámara de Córdoba y en poco tiempo vamos a subir dos piezas del compositor rosarino Ezequiel Diz a las redes. Cada uno, desde su casa. Es una forma distinta y atípica de hacer música, pero es música al fin”, finalizó.