Tránsito

11/07/2017

Nueva compactación: avanza reducción a chatarra de unos 4.600 vehículos del corralón municipal

Dos veces por año el proceso involucra un promedio de 600 autos y 4.000 motos que no fueron recuperados por sus dueños en los plazos previstos. El resultado es vendido a empresas y reutilizado.

Cada operativo de control y de tránsito llevado adelante por la Municipalidad de Rosario deja como resultado la remisión de un conjunto de autos y motos al corralón municipal. Muchos de los mismos son rápidamente recuperados por sus dueños, pero un porcentaje permanece en el predio largo tiempo sin ser reclamado. ¿Qué se hace entonces con los vehículos abandonados? Se compactan y se venden por tonelada como chatarra a empresas que la reutilizan.

La cantidad misma de remisiones indica la necesidad de generar algún tipo de tratamiento. En mayo se confiscó un total de 2.404 vehículos (de los cuales 1.047 fueron motos). Durante el mes de junio, la cantidad registrada fue de 2.323 (1.018 motos). El corralón municipal en realidad implica dos predios: uno más pequeño ubicado en Moreno y Ocampo, y otro de dos hectáreas en Presidente Perón al 7900.

Stella Maris Splendiani, directora del Tribunal de Faltas, explica: “El predio de Moreno es más pequeño y es el que tiene toda la movilidad diaria. Allí van los vehículos que ingresan durante todo el día y la gente tiene la posibilidad de retirarlos de inmediato ya que cuenta con una Oficina de Liberaciones”. Pasadas las 48 horas, si el vehículo no fue retirado, “se traslada al depósito Oeste”.

"Los vehículos grandes como camiones, colectivos o máquinas de construcción como retroexcavadoras van directamente al Oeste por una cuestión de espacio”, especifica. También recaen en ese predio los vehículos abandonados en la vía pública, luego de que se intente comprobar la existencia de un titular.

El proceso de compactación

“Lo ideal son dos compactaciones al año, por la cantidad de vehículos que tenemos en los dos predios. Eso nos daría el espacio como para poder seguir con esta dinámica de ingreso y egreso”, cuenta Splendiani. El 16 de junio se inició la primera compactación de 2017 y se espera que para diciembre se haya iniciado la segunda.

En cada instancia, se procesa un estimado de 600 autos y unas 4.000 motos, lo cual deja como resultado entre 850 y 900 toneladas de chatarra. A razón de entre quince y veinte por día, cada compactación tarda un mes y medio en completarse.

“El trabajo preparatorio es muy importante porque primero hay que tener seleccionados los vehículos que reúnan los requisitos para ingresar a la compactación”, aclara Stella Maris. Estos requisitos están determinados por ordenanza y son: en primer lugar, que el vehículo haya cumplido un plazo mínimo de seis meses de estadía en el predio. “Esto no significa que todo vehículo que cumpla ese plazo va a compactación, en general están mucho más tiempo”, añade la funcionaria.

En segundo lugar, “se da aviso a todos los titulares de esos vehículos a través de la oficina de notificaciones de la Municipalidad y se les da oportunidad de presentarse”. Así es que, si una vez comunicada la disposición para compactación, el dueño aparece y acreedita la titularidad, puede gestionar el retiro del vehículo en cuestión y salvarlo de convertirse en chatarra.

Todo el proceso es llevado adelante de forma terciarizada por una empresa que accede a través de un pliego licitatorio. A modo preparatorio, se encargan de instalar la máquina en el predio Oeste y llevar adelante la descontaminación de los vehículos a compactar: se les quitan los sistemas de gas, las baterías y todos los líquidos. Esto permite que esos residuos no contaminen el suelo, a la vez que garantiza que la chatarra sea reutilizable.

“La máquina convierte al vehículo en un paquete cuadrado. Eso se pesa, supervisado por personal municipal, para determinar la cantidad exacta de chatarra generada. Esa chatarra es vendida a la empresa Acindar que la procesa por molienda y separa lo reutilizable para sus procesos”, describe Splendiani.

Un ejemplo para la región

La primera experiencia con compactación de vehículos abandonados se realizó en la ciudad de Santa Fe y Rosario lo replicó. “Nuestro sistema ha sido tomado como modelo por otras localidades y otras provincias”, asegura Stella Maris, respecto del proceso que arrancó en 2010 y que se encuentra en su décima edición.

Antes de optar por este tratamiento, se realizaban remates esporádicos de lotes de vehículos seleccionados. “El problema que presentaba este sistema, especialmente con las motos, era que no se resolvía la parte documental. Quien lo compraba, lo hacía para repuestos o para chatarra, pero se encontraba que muchas veces se rearmaban los vehículos de forma irregular y volvían a circular”, explica Splendiani. “En cambio la compactación es una solución definitiva”.

“Sin esta posibilidad de recambio, estaríamos saturados. En un fin de semana pueden llegar a entrar hasta 200 vehículos”, cerró la funcionaria.

 

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